EL AGUA, la gran olvidada

Numerosas investigaciones señalan a los productos químicos como causantes de determinadas patologías padecidas por el ser humano. La OMS (Organización Mundial de la Salud) admite que sobre el 60 % de las patologías degenerativas están relacionadas con el deterioro del medio ambiente.

Aun a sabiendas de esto, se dedica mucho mas esfuerzo a la prescripción de fármacos y a tratar de combatir los efectos secundarios producidos por los mismos, que a buscar soluciones al origen de estas patologias. El consejo de depuracion se ha minimizado, perdido y olvidado. Los tóxicos se depositan en nuestro organismo progresivamente hasta que los sistemas detoxificantes son desbordados perdiéndose la capacidad reguladora de nuestros sistemas (homeostasis) y produciéndose lo que llamamos la enfermedad.

Así el mantenimiento de la salud no solo pasa por estilos de vida sanos, como una alimentacion equilibrada, el ejercicio físico, el mantenimiento de un peso adecuado y la restricción del tabaco y  sobre todo el alcohol, son piezas clave. La pérdida consecuente de la capacidad que tiene nuesrto organismo de mantener los procesos vitales dependerá de todo lo anterior. Si bien el organismo siempre tiende al autoequilibrio, este se perderá en cuanto la concentración de tóxicos supere a la capacidad de depuración fisiológica.

Cualquier exceso o carencia puede ocasionar cambios estructurales, sobre todo en la matriz extracelular, determinada por su estructura y componentes y su alto poder de acumulación de tóxicos. De hecho este espacio extracelular representa un sistema de regulación que comunica el ambiente externo e interno del organismo, formando parte de nuestros mecanismos de defensa y funcionando como una red de información que controla la entrada y salida de nutrientes hacia las células, la eliminación de desechos de la misma y los impulsos nerviosos . Además actúa como filtro biofísico para la protección celular siendo el terreno adecuado para que tenga lugar una adecuada respuesta del sistema inmune. Su alteración puede conllevar la pérdida de su función de depuracion, la pérdida de la capacidad de regeneración y cicatrización, la disfunción en la nutrición y eliminación de toxicos y la pérdida del sustrato para la correcta respuesta autoinmune ante los agentes infecciosos y tóxicos.

Todas las reacciones internas tienen lugar en un medio acuoso. El espacio extracelular es un paso previo ya que las células solo responden con su material genético en la medida en que son informadas por el espacio extracelular.

La estructura de este espacio y su equilibrio es vital para la eficacia de la depuración de sustancias tóxicas. En este sentido el líquido extracelular (AGUA) es la base de todas las reacciones de nuestras células. Suministra nutrients, oxigeno y expulsa residuos metabólicos. Todos los procesos de intercambio y transformación necesarios para la obtención de energía se desarrollan en este medio líquido. El agua posee una función depuradora imprescindible. Sin agua el organismo no puede depurarse, solo que para ello hace falta de que se trate de un agua de buena calidad. La circulación de agua durante los fenómenos de ósmosis celular genera energía hidroeléctrica almacenada en forma de ATP.

Su capacidad para almacenar energía depende de su estructuración, cuanto más estructurada esté, más capacidad para liberar energía. Energía que puede ser liberada inmediatamente cuando es utilizada por la materia viva.

Todo lo citado anteriormente nos debe llevar a plantearnos la calidad del agua que ingerimos y su relaccion directa con ciertas patologias y nuestra salud en general.

Evidentemente no es ninguna panacea y simplemente ayuda al organismo a poner en marcha todos los mecanismos de defensa para poder luchar contra cualquier agresión externa y/o interna.

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