Distribución, interconversión  y la dosis respuesta de los ácidos grasos omega 3 en humanos

Linda M Arterburn, Eileen Bailey Hall, and Harry Oken.

Am J ClinNutr2006; 83(suppl):1467S–1476S.

 

RESUMEN:

Los ácidos grasos omega-3  tienen importantes beneficios para la salud visual, mental y cardiovascular a lo largo del ciclo de la vida. Los datos de biodistribución, interconversión y respuesta a la dosis se revisan aqui para proporcionar las bases para la selección de dosis mas racionales de n-3. El acido Docosahexaenoico (DHA) es particularmente abundante en el tejido neural y el de la retina. El almacenamiento limitado de los ácidos grasos en el tejido adiposo sugiere que se necesita un suministro continuo con la dieta. Una gran proporción de α-linolenico (ALA) en la dieta se oxida, y debido a la interconversión limitada de los ácidos grasos en los seres humanos, la suplementación con ALA no da lugar a una acumulación apreciable de ácidos grasos de cadena larga n-3 en plasma. La concentración del acido Eicosapentaenoico (EPA), pero no la de DHA, aumenta en el plasma en respuesta al EPA en la dieta. El DHA en la dieta da como resultado un aumento dependiente de la dosis y saturable de la concentración de DHA en plasma y aumentos modestos en la concentración de EPA. Las concentraciones plasmáticas de DHA se equilibran en aproximadamente 1 mes y luego se mantienen en estado de equilibrio a lo largo de la suplementación. Dosis de DHA de ≈ 2 g/día dan una respuesta en plasma cerca del máximo. Tanto el DHA como el EPA en la dieta reducen las concentraciones plasmáticas del acido araquidonico. Los contenidos de los tejidos de DHA y EPA también aumentan en respuesta a la suplementación con estos ácidos grasos. Los contenidos de DHA de la leche humana son dependientes de la dieta, y la concentración de DHA en el niño están determinadas por su ingesta dietética de este acido graso.

 

INTRODUCCIÓN:

Los ácidos grasos n-3 constituyen una familia de grasas esenciales que los humanos son incapaces de sintetizar de novo. El acido graso de 18 carbonos que origina la serie n-3, el alfa linolenico (ALA; 18:3 n-3), esta presente en varios aceites vegetales, como el de semillas de lino, el de colza, y el de soja. En promedio los Estadounidenses consumen ≈ 1,3 g de ALA/dia (1-3). El ALA puede ser convertido metabolicamente a diversos ácidos grasos n-3 de cadena larga, incluyendo el acido eicosapentaenoico (EPA; 20:5 n-3) y el acidodocosahexaenoico (DHA; 22:6 n-3).

Sin embargo, las eficiencias de conversión enzimática varian considerablemente entre especies y parece ser relativamente ineficiente en los seres humanos. Los principales ácidos grasos n-3 de cadena larga en la dieta son DHA y EPA. Las algas son las principales productoras de DHA y EPA en el ecosistema, y varios aceites de algas refinados son fuentes ricas en DHA. Los peces consumen las algas y, por tanto, son ricos en DHA y EPA. Con la limitada ingesta de alimentos marinos en los EEUU, la ingesta combinada de DHA y EPA se estima en solo ≈ 100 mg/dia (1, 2).

Los ácidos grasos de la familia n-3, en particular los ácidos grasos n-3 de cadena larga, son nutrientes importantes a lo largo del ciclo de la vida. Los bebes requieren DHA para el desarrollo visual y cognitivo (4- 6), y en los niños, se han atribuido beneficios cardiovasculares a los ácidos grasos n-3 de cadena larga (7,8).

DHA y EPA son importantes para la prevención de la enfermedad cardiovascular y en un gran estudio sobre prevención secundaria disminuyeron la mortalidad cardiaca (9).

Estudios epidemiológicos y preclínicos recientes también sugieren que el DHA puede proteger contra la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia (10-12), y los ácidos grasos n-3 de cadena larga pueden proteger contra la degeneración macular relacionada con la edad avanzada (13), lo que sugiere un papel continuado de estas grasas en la salud del cerebro y del ojo en los adultos y los ancianos.

Los beneficios para la salud de los ácidos grasos n-3 han sido examinados en muchos ensayos clínicos.  Estos estudios, sin embargo, generalmente utilizan combinaciones de ácidos grasos n-3, especialmente DHA mas EPA, lo que hace difícil discernir los roles específicos y los beneficios para la salud de los ácidos grasos n-3 individuales. Un objetivo principal de este simposio es ofrecer mas claridad sobre el papel funcional de los ácidos grasos n-3 individuales. Hay disponibilidad de cientos de fuentes puras de DHA y EPA, lo que ha ayudado a acelerar esta investigación. Ademas, muchos estudios clínicos utilizaron altas dosis farmacológicas de los ácidos grasos n-3 para asegurar efectos terapéuticos máximos, pero no lograron proporcionar información sobre el rango de dosis, en particular con respecto a la menor ingesta compatible con los nutrientes de los alimentos. El propósito de la presente revisión es analizar la distribución tisular, la interconversión, y los efectos de la dosis de los ácidos grasos n-3 específicos sobre los niveles de ácidos grasos en la sangre humana y los tejidos y de esta manera proporcionar una guía para el desarrollo de recomendaciones en la selección de las dosis de n-3.

 

DISTRIBUCIÓN TISULAR DE LOS ÁCIDOS GRASOS n-3

Los ácidos grasos n-3 están presentes en las membranas celulares y se incorporan principalmente en los fosfolipidos, así como esfingolipidos y plasmalogenos. Estos ácidos grasos, en particular los ácidos grasos n-3 de cadena larga mas altamente insaturados, pueden influir en las propiedades biofísicas de las membranas (por ejemplo, la fluidez, el grosor y deformabilidad) y por lo tanto afectar a la actividad de las proteínas transmembrana (14). El DHA, como el acido graso mas insaturado en las membranas, es muy flexible dentro de la membrana y es particularmente efectivo en acomodar cambios transitorios asociados con la activación de las proteínas transmembrana (15, 16). DHA, EPA, y ALA, así como el acido graso n-6 acido araquidonico (ARA), compiten por la posición sn-2 de los fosfolipidos de membrana. La proporción relativa de estos ácidos grasos también determina su disponibilidad, después de la escisión por la fosfolipasa, como sustratos para las ciclooxigenasas y lipooxigenasas, y por lo tanto el balance de eicosanoides y otros autacoides antiinflamatorios, tales como las resolvinas (17). Estos ácidos grasos son también ligados para los receptores nucleares tales como los receptores activados por el proliferador de peroxisoma y el receptor de retinoide X, y por lo tanto pueden influir en la regulación genica (18-20). Por lo tanto, la composición global de acidos grasos de la membrana puede tener un gran impacto en la célula y la función del órgano, así como una amplia variedad de procesos biológicos.

 

EFECTO DE LA SUPLEMENTACIÓN CON DHA EN LOS ACIDOS GRASOS DEL PLASMA

Muchos estudios han demostrado que la suplementación con triacilglicerol DHA o DHA-esteretilico, dio como resultado un aumento de las concentraciones plasmáticas de DHA (47,49,63-70). Ademas, nosotros hemos analizado el efecto dosis-respuesta de los suplementos de DHA sobre las concentraciones de ácidos grasos de los fosfolípidos del plasma mediante un estudio transversal usando un meta-análisis de regresión. En la Figura 4 se muestran las concentraciones de los ácidos grasos en los fosfolípidos del plasma obtenidos de 12 estudios diferentes (16 grupos de suplementación diferentes) con dosis que van de 0,2 a 6 g de DHA/dia desde 1 a 6 meses.

 

grafico

FIGURA 5. Análisis dosis-respuesta del efecto de la suplementación con el acidodocosahexaenoico (DHA) en humanos, ademas de acidoeicosapentaenoico (EPA) durante 12 semanas sobre EPA (♦), DHA () y acido araquidonico (▴). Adaptado de referencia 74 con permiso de la American SocietyforClinicalNutrition.

Este análisis demuestra que las concentraciones de DHA en los fosfolípidos del plasma aumentan de manera dosis-dependiente y saturable en respuesta al DHA de la dieta, lo que fue sugerido previamente por Vidgren et al. Las concentraciones plasmáticas de DHA en los fosfolípidos son muy sensibles a la ingesta dietética de este ácido graso en dosis de hasta ≈ 2 g/día. A dosis superiores a esta cantidad, las concentraciones de DHA en plasma se acercan a la saturación y aumentan sólo ligeramente. La suplementación de DHA también se traduce en un aumento aparentemente lineal en las concentraciones de EPA, presumiblemente a través de retroconversión, con las concentraciones de EPA aumentando en ≈ 0,4 g/100 g de ácidos grasos por cada gramo de ingesta de DHA. También hay una concurrente reducción, dosis-dependiente y saturable, de las concentraciones de ARA en los fosfolípidos del plasma, pero la respuesta de ARA es más variable entre los estudios.

 

Llegamos a la conclusion de que la manera mas predecible de aumentar un acido graso n-3 de cadena larga especifico en plasma, tejidos, o leche humana es complementar con el acido graso de interes.

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